Harto de escuchar lo mismo.

     No dejo de pensar en las palabras tan irritantes de un maestro de Fotografía. "Tú deberías encargarte de encontrar las herramientas para trabajar, yo no te voy a dar nada". ¡Gracias por la ayuda, idiota! No te estoy pidiendo que me resuelvas la vida, te estoy solicitando lo que es tu deber y para lo que te pagan: guiarme. Se me hace absurdo, en específico en el contexto de la educación artística, que gran parte del proceso creativo y las herramientas necesarias para acceder a dicho proceso todavía se siguen ocultando; se mistifican, se vuelven obtusas y nada claras. Mínimo dame tantita pinche metodología, aunque la deteste (al menos en su forma académica). Si te presento mis inquietudes y mis propuestas para un proyecto, lo mínimo que podría esperar sería una orientación, una correción, ¡y un impulso! No un sermón que bajita la mano me dice: la neta ni le muevas papito, ábrete. No perteneces aquí. Y a ver cómo le haces. Ni tienes las herramientas. 

    Enojos a un lado.

     Respira, espira. 

    Últimamente he estado leyendo acerca de Jasper Johns, y lo encuentro muy refrescante por la queja que pongo arriba. Es 1950, y Estados Unidos vive aún su boom económico surgido del fin de la II Guerra Mundial. El imperio se alza. Nueva York se vuelve el nido de la cultura global. Gran parte de esto tiene que ver con la CIA. Pero por otro lado, uno menos glamuroso; menos idealizado, menos rico, está el mundo de la gente normal. Augusta, Georgia, no suena como capital artística. Oh, París. Oh, Venecia. No. Augusta. Como mi tía. Un lugar común, donde gente común vive. A veces luchando, a veces tirando. Johns nace en una familia de media clase, entre media y baja. No hay antecedente artístico del que pueda crecer algo. Mencionan en el libro que leo que el único contacto directo que tiene Johns con el arte es a través de las pinturas de un familiar fallecido (creo que era su abuela). Sim embargo, la familia no le daba la importancia. Hay dos momentos que son importantísimos: la primera vez que Johns pinta con óleos y la forma en que llegó a ver obras de arte. 

    Un marchante de artículos de arte pasaba por donde vivía la familia de Johns. Su padre le compra unos tubitos de óleos al pequeño Jasper, inquieto por probarlos. Y resulta totalmente comprensible que lo primero que hace el pequeño con los óleos es usar agua como medio para la pintura. Mmm, parece que están descompuestos. El papá regresa los óleos. Hasta donde sé, no tocó óleos en un largo rato después de eso.

    El otro momento importante es el de las obras de arte. Johns recuenta que cuando tuvo la oportunidad de ver en persona su primer Picasso, dijo algo genial: "esto es lo más feo que he visto en toda mi vida." Recuerdo que mencionaba algo haciendo énfasis en cómo los colores se veían. Y claro, Johns había visto esta pintura y seguramente muchas más a través de un proyector de diapositivas. La luz que revelaba las obras de arte venía de forma artificial. 

 

Desconozco si llegó a usar éstas, pero son lo más cercano que yo recuerdo a una diapositiva..

    Johns se muda a Nueva York para estudiar en una escuela de diseño después de estudiar arte en la universidad del Sur de Carolina. Las escuelas de artes y diseño resultan ser bastante caras, y Johns tenía problemas con éste tema. El director de la uni de diseño le ofrece una beca, aunque a regañadientes, diciéndole que "no se lo merecía". Por estos motivos, abandona el estudio y se va a chambear de chalán, mesero, otros oficios raros.

    El punto al que quiero llegar habiendo contextualizado un poco a Jasper (y gran parte del pinche ecosistema tan nocivo que a veces resulta ser el de las artes) es el de su encuentro con Rauschenberg. Para no hacerla larga: experimental, trasgresor, afilado. Iba a regar personalmente una obra que instaló en un museo con el fin de que germinara y cerciera algo. Borró un dibujo de uno de los disque más cabrones de la pintura, de Kooning, nomás para saber "si un dibujo podía surgir de borrarlo". Todo un cizañoso. Me cae bien. Encuentro desafiante y excitante la filosofía que Jasper encuentra de este encuentro (¡cuántos encuentros!). Después de andar corriendo de aquí a allá esperando ser artista y viendo que en todos lados hay ojetes, Jasper encuentra SU lugar. Encuentra un proceso y una forma de vivir que le permiten ser quien es, y hacer lo que ÉL quiere hacer, y resulta que ese proceso es el de compartir, copiar, regalar y rehacer. Ambos, tórtolos, se regalaban ideas, vivían el quehacer artístico del otro y tomaban prestados, o copiaban (porque copiar es un ejercicio crítico y reflexivo, ¡no un mero repetir mecánico [como la IA]!) ideas que encontraban en las piezas del otro. Y es que al final, o así lo considero yo, gran parte del proceso creativo se construye a partir de un reciclaje, de una apropiación, de una asimilación de aquello que hace alguien más y que termina uniendo lo que hacemos para llegar a ser un nosotros. Al final de esta forma nos terminamos encontrando.

    Me resulta asfixiante y absurdo escuchar de tantos docentes la palabra "original", "innovador". Recuerdo mucho las palabras de una maestra expresando su frustración acerca de cómo no llegó a realizar algo que ella había pensado pero que ya había hecho alguien más. "Chin, se me adelantó", "Carajo, ya hicieron esto antes" Y QUÉEEEEE. ¡Y qué maldita sea! ¿Cómo lo haces tuyo? ¿Que hizo la otra persona que tú harías diferente? ¡No son competencias! El arte no es una carrera. Verlo así es quedarse estancado en la época de las Vanguardias, donde todos corrían a ver si alcanzaban lo que de verdad era el arte. Y definitivamente el arte no es una batalla cultural impulsada por la CIA. 

    Entonces pienso las últimas palabras que me decía mi maestro de Foto antes de terminar nuestra plática: "Tienes que ser el mejor". El capitalismo, el positivismo y la maldita lógica occidental son el cáncer de nuestra época. 

    Me gustaría cerrar con ésta síntesis que hace Jasper de su época con Rauschenberg, y en general, de su práctica artística: "Puedes aprender mucho haciendo. Es muy importante para un joven artista el ver cómo se hacen las cosas. El tipo de intercambio que teníamos era mucho más fuerte que el hablar. Si haces algo entonces yo hago algo luego tú haces algo, significa mucho más que lo que uno pueda decir". 

    









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